martes, diciembre 31

PRIMERA NOCHE, AÑO CERO


Odio la Nochevieja. Será porque me recuerda que ha pasado un año más, que mis niños ya son un poco menos niños, que yo soy un poco más vieja, porque me recuerda todos los propósitos incumplidos, las ideas no realizadas, los sueños que nunca fueron, porque me recuerda a los que ya no están, los que ya no se sientan a nustra mesa, los que se fueron, los que nunca llegaron, los que están lejos, los que añoramos, los que fuimos en otras Nocheviejas. En Nochevieja las ausencias se agrandan, las distancias se notan, las añoranzas se desperezan.

Recuerdo pocas Nocheviejas en las que lo haya pasado bien, muchos nervios, muchos preparativos, mucho tráfico, muchas esperanzas para muy poco resultado. Quitando la empanadilla de Martes y Trece y algún momento inolvidable de Tip y Coll, solo me vienen a la memoria tres o cuatro Nocheviejas realmente memorables. Y otras cuatro inolvidables,  por distintas razones: l aprimera sin mis abuelos, la primera como madre con mi cosaco en brazos, aquella en la que Katie debía haber llegado y no llegó y la que Nico crecía dentro de mí. 

Pero mi favorita será siempre la Nochevieja que nunca existió, la Nochevieja ficticia de "Los 80 son nuestros", tantas veces representada en nuestro escenario original del CEU, esa Nochevieja de amor, amistad y sangre, esa verdadera fiesta que tanto nos marcó. 

Pero haciendo un esfuerzo para vencer mi odio cerval a las Nocheviejas, voy a dar gracias por todo lo bueno que hemos vivido este año, por los amigos que han vuelto, por las amigas que se han curado, por los millones de instantes compartidos en familia, por la felicidad con que mis hijos acaban este año, por todos los que seguimos aqui dando guerra, por el trabajo bien hecho, por las risas en equipo, por la magia, por los besos de los que quiero.

Es Nochevieja, la úlima noche de lo que fuimos, la primera noche del Año Cero, como decía un amigo mio, el año en que todo está por hacer, en que todo es posible, en el que volvemos a reinventarnos, en el que tenemos otra oportunidad de hacer lo que dejamos en el camino, de soñar nuevos sueños, de librar otras batallas y de reir lo que no hemos reído.

Que 2014 traiga un arco iris debajo del brazo, ideas frescas, proyectos nuevos, amigos de los buenos, momentos inolvidables, experiencias únicas, lágrimas de risa, abrazos sin tregua, salud para todos,   un puñado de locuras y un surtido de sueños. Lo mejor está por llegar.

!!!!Feliz Año Nuevo a todos¡¡¡¡


miércoles, diciembre 25

Más Navidad

Confirmado. Me estoy haciendo mayor. Dos de cada tres frases que digo ultimamente empiezan con "en mis tiempos" o "cuando yo era pequeña". 

Pero es que cuando yo era pequeña, las Navidades eran, no se, más Navidades que ahora. 

Llevo dos dias consultando la programación para ver si puedo ver alguna maravillosa película navideña con mi hijo mayor. El dia 23 podíamos elegir entre "Transfomers", clásico navideño donde los haya, "Buscando a Nemo", que, hombre, no es la más navideña de las películas Disney, o Master Chef Junior, un programa muy educativo para ver con los niños que empieza a la bonita hora de las 22.15 y termina pasada la medianoche. Hoy, 25 de diciembre es aún mejor, entre las docenas de canales que pueblan nuestra televisión encuentro "En el nombre del padre", ¿que hay más navideño que una peli sobre el IRA?, "Cómo entrenar a tu dragón", "Sin perdón", y "El planeta de los simios". Vamos, que te entran ganas de tragarte la zambomba y cortarte las venas con el cuchillo del turrón.

Y digo yo que en mis tiempos, en Navidad ponían películas como "Que bello es vivir", "Milagro en la calle 42", "Juan Nadie", " La gran familia", "Cuento de Navidad", alguna versión del Casacanueces... que estarán muy vistas pero te llenan de espiritu navideño, de amor por la familia, de esperanza por el futuro, de la ilusión de la infancia por descubrir los regalos bajo el árbol; ¿no parece más Nochebuena cuando has visto a la hora de la siesta a James Stewart darse cuenta de lo hermosa que es la vida, a Natalie Wood descubriendo el bastón de Santa Claus en la casa que le había pedido en su carta o a Chencho perdiéndose en la Plaza Mayor....?. Hay tradiciones que aunque sean "de mis tempos", que a mis hijos les suena como a la Prehistoria, no debieran perderse. Pues ni pagando en el Videoclub de ONO he conseguido ver alguno de estos clásicos. Ya se que Love Actually y The holiday las pusieron hace unos días, pero, la verdad, no entiendo muy bien en manos de que personas retorcidas dejan la programación en estas fechas.....¿Transformers?......hombre, un poquito de por favor...

Y mi Navidad, a pesar de mis niños y sus caras a las 6 de la mañana (si, a las seis) cuando se han asomado a la puerta del salón y han visto sus regalos, es un poco menos navidad.

Claro, que cuando yo era pequeña, en Nochebuena tambien había turrones de Casa Mira elegidos cuidadosamente por mi abuelo, una ánguila de mazapán gigante que le mandaba algún cliente y que me parecía como un Dios hindú, había villancicos y autos de Navidad preparados con mi hermana y mi prima Sonia para ganarnos el aguinaldo en billetes de mil pesetas recién hechos en la máquina de hacer dinero que mi abuelo decía esconder en su despacho, había espumillón y adornos a largo del interminable pasillo de casa de mis abuelos, y las cenas siempre terminaban con una deliciosa sopa de almendras que sabía mucho mas dulce cuando la tomaba sentada a la derecha de mi abuelo. Y en Navidad venía la familia de Sevilla y cantábamos canciones de Los Payasos de la tele, preparábamos coreografias de musicales con mis primos grabadas en Super 8, mi abuelo Paco recitaba poemas hasta hacernos saltar las lágrimas y mi primo Dani se dormía en el sofá justo antes de que sacáramos el Trivial. 

Anoche estuvimos recuperando algunas de esas escenas en películas chisporroteantes pasadas a DVD y otras proyectadas directamente desde el aparato "antiguo" por Alex, y, claro, ahora que las muñecas de Famosa ya no se dirigen al portal, que Bob Esponja desfila en la Cabalgata de Reyes, que muchos de los queremos no vuelven a casa por Navidad, que la chispa de la vida brilla un poquito menos, ahora que no están mis abuelos, que la sopa de almendras sabe menos dulce, que no ponen "Que bello es vivir" ni cantamos con Los Payasos de la tele, ahora que los niños prefieren el ipad a montar espectaculos musicales, la Navidad se nos ha quedado un poquito descafeinada. Moderna, pero descafeinada.

Mañana sin falta me compro "Que bello es vivir" en la FNAC y siento a mis tres tesoros en el sofá para una inyección de espiritu navideño que mantenga viva la llama. Feliz Navidad


jueves, noviembre 28

Fases

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Últimamente, a Nico le ha dado por hablar de la muerte, creo que es una fase típica a esta edad y recomiendan tratar el tema con toda normalidad, recuerdo que Alex también pasó por ella, pero, la verdad, es un poco deprimente hablar de la muerte con mi ratón de 4 años.
  • Mami, te quiero mucho…. menos cuando te mueres
  • Hombre, de momento no tengo pensado morirme mi amor, pero cuando me muera ¿ya no me vas a querer?
  • No, porque ya no te voy a ver más
Lo tiene claro mi enano, el muerto al hoyo y el vivo al bollo…
  • Hijo, pero aunque no me veas, me puedes seguir queriendo y acordándote de mí como yo me acuerdo de mis abuelitos
  • Es un rollo lo de morirse, mami
  • ¿Estás preocupado, quieres hablar?
  • Si…. Es que mira mami, yo no quiero que te mueras, ni Daddy, ni Abu… Pero es que nos hacemos viejecitos y nos morimos
  • Bueno, mi amor, pero a lo mejor falta mucho tiempo,  no hay que preocuparse ahora. Lo importante es disfrutar cada día y vivir muchas cosas bonitas y aprovechar el tiempo que tenemos juntos
  • Pero me preocupo porque si nos morimos, entonces ya no podemos sobrevivir ninguno
Efectivamente, el concepto lo tiene asumido.
  • Yo no me quiero morir, no quiero dejar de verte mami
  • Pero , ¿sabes una cosa?. Cuando nos morimos, vamos al cielo y allí estaremos todos juntos otra vez
Esto parece que le ha gustado más. Se le han iluminado los ojitos.
  • Entonces le voy a decir a mi amigo Álvaro que nos vemos en el cielo porque quiero jugar con las nubes y hacer un muñeco de nieve de nube con él…. Eso va a molar mucho, mami.
  • Si, mi amor, eso mola mucho…

No puedo imaginar siquiera la vida sin ti, mi tesoro. Si tú faltaras, el mundo giraría en una órbita sin sentido,  el paisaje se volvería blanco y negro, no como el blanco y negro lleno de medios tonos y claroscuros de las películas de Capra, sino un blanco y negro absoluto, sin matices, sin detalles, sin escalas, sin luces, ni sombras, ni brillos…. No concibo un mundo en el que no resuene tu risa por cada esquina, en el que tu voz no llene el silencio de los pasillos y las habitaciones, un mundo sin tus preguntas cada dos minutos, sin tus explicaciones profundas, sin tus manitas sobre mi cara, sin los luceros traviesos que se te pegan a los ojos cuando te ríes, sin tus abrazos de osito.

Ay, Nico, te propongo un trato, no hablemos más de la muerte, que ya sé que es una fase natural de tu proceso de maduración pero me da un bajón que no te lo puedo ni explicar, hablemos solo de planes chulos, vamos a comernos a besos, a jugar hasta cansarnos, a bebernos la vida a tragos grandes, vamos a cogernos de la mano todos y a explorar montañas, pueblos y mares, a crear experiencias mágicas que llenen más de una vida, leamos juntos cuentos maravillosos, llenemos cada día de risas, hagamos castillos de arena en mil playas por descubrir, escribamos muchas cartas a los Reyes Magos para que nos dure siempre la ilusión de la infancia, achuchémonos cada noche en un abrazo apretado, querámonos hasta el infinito y más allá y luego Dios dirá. 

La vida es un regalo, Nico, un ratito corto en un espacio cambiante con nubosidad variable, en el que vosotros sois los rayos del sol. Vamos a vivir a tope cada día juntos, sin pensar en cuantos nos quedarán hasta que nos encontremos todos de nuevo haciendo muñecos de nieve de nube en el cielo.


viernes, noviembre 1

DIEZ AÑOS DE VIDA

Hace diez años (madre mia, diez años ya) llegábamos a Kiev tirando con mucha fuerza de un hilo rojo que parecía interminable, con nuestros maletones color esperanza rebosando miedos, incertidumbres, ilusiones, papeles, amor sin freno. Llegamos a un Kiev gris y frío con el diccionario de ruso en una mano, con cincuenta palabras aprendidas y sin el manual de instrucciones de padres primerizos (aunque de la mano de mis padres, manual con patas de padres ejemplares). 

Recuerdo el apartamento, las caras de nuestros "cuidadores", la angustia infinita de la primera noche, los nervios en el estomago, las conversaciones un tanto intrascendentes en la cena para no hablar de los miedos y los nervios, la noche en vela. 

Recuerdo la visita al Centro de Adopciones, las carpetas llenas de fichas, la prepotencia de los funcionarios, el ramo de flores para la directora del centro, las docenas de familias en la sala de espera como si fueran a pasar a ver al médico o a renovar el carnet de identidad pero sabiendo que detrás de aquellas puertas, en aquellos archivadores polvorientos, estaban todas las esperanzas e ilusiones concentradas en años de espera, de burocracia, de confiar en el destino, en Dios, en la ayuda de desconocidos que a través del bendito internet te tendían una mano y te alumbraban el camino para dar el siguiente paso. Y todos los pasos llevaban a aquella pequeñísima sala de espera llena de casi-padres, de familias de diversas nacionalidades a punto de nacer o de completarse, a esa sala llena de murmullos, de angustia y de sueños.

Recuerdo unos dias despues el viaje a Odessa (¡¡como para olvidarlo!!) y, por fin, recuerdo la cara de mi hijo en el segundo en que la vida nos cambió para siempre y para mejor. Han pasado diez años, pero aunque pasen cien, nunca podré olvidar la cara de mi hijo, que aún no era mi hijo, en el momento que me miró por primera vez.

Hace diez años conocimos a este pequeño gran hombre que llena de luz cada segundo de cada día. ¡Que poquito has cambiado, cosaco!. Sigues siendo ese niño tierno, confiado, divertido, inquieto, curioso y alocado que eras cuando te conocimos. Y, sin embargo, ya casi eres un hombre. 

Me has preguntado alguna vez, ahora que te gusta tanto buscar palabras en el diccionario, que es es adoptar. Adoptar, hijo, es abrirle tu corazón a alguien que no es de tu sangre y dejar que te lo robe por completo, que te lo llene de ternura, que ponga tu vida boca abajo y se convierta en una parte de ti. Es un poco como lo que dice el zorro de El Principito (que espero algun día leerás tu solo), cuando domesticas a alguien, cuando lo adoptas, tienes necesidad de esa persona para siempre, siempre seremos especiales el uno para el otro. Adoptar, mi amor, es comprometerse a amar y cuidar a alguien el resto de tu vida. Tú nos adoptaste, nos hiciste especiales para tí y distintos a todos. Tú nos diste esta vida de sobresaltos y alegrías que es criar a un hijo, y nosostros te vamos a amar y cuidar para siempre. No sólo la sangre ata, ata el amor, y tu padre y yo os queremos más de lo que nunca os podréis imaginar.

Hace diez años aterrizamos en Kiev esperando que la vida nos hiciera un regalo. No podíamos haber sido más afortunados.


domingo, octubre 13

LA VIDA ES UN REGALO

María de Villota era una mujer llena de luz y de fuerza, una mujer valiente y coqueta, luchadora, tenaz, simpática, brillante. Alimentada por la gasolina de los sueños y propulsada por el motor del esfuerzo, María llegó donde ninguna mujer había llegado nunca, a ese territorio vedado hasta entonces para el que se nos suponía frágiles, lentas, pero más allá de triunfos de género, María demostró que no hay límites para los sueños, que con determinación, pasión, constancia, sudor y lágrimas se pueden conquistar las metas más altas. María estaba hecha de caramelo por fuera y de acero por dentro.

Y cuando el destino puso en su camino aquel camión abierto, aquel amasijo de hierros, aquel flirteo con la muerte, María sacó todo lo que llevaba dentro y demostró, por si alguien tenía dudas, que estaba dispuesta a pelear hasta el ultimo aliento. María perdió mucho en aquel accidente pero ni las operaciones, ni la frustración, ni las secuelas consiguieron borrarle la sonrisa. Renació más fuerte, llena de planes, de optimismo, de nuevos sueños. María descubrió que la vida es un regalo, que cada día cuenta, que la belleza está en las cosas pequeñas, que no se trata de ver sino de aprender a mirar. 

No se por qué extraña razón, Dios quiso salvarla de aquel horrible accidente para llevársela poco despues y sin aviso previo. Quizá quería que María dejara su lección de vida, que predicara con su ejemplo, que iluminara un poco más el mundo con esa sonrisa suya, con su fuerza.

Seguro que el cielo está lleno de coches con alas para que Maria los conduzca con su eterna sonrisa y con su estrella de la suerte que, por desgracia, ha sido una estrella fugaz.

La vida es un ratito, la vida es un regalo.



sábado, septiembre 28

CUANDO NO HAY PALABRAS

Se llamaba Asunta. Tenía 12 años. Era buena estudiante y tenía muchos amigos. Le apasionaba la música. Y escribir sobre misterios en ingles en su blog. Tenía los ojos rasgados pero era más compostelana que la Tuna. Sus padres la adoptaron en China hacía más de 11 años. Once años de biberones, de pañales cambiados, de noches en vela, de catarros, de recitales de música, de deberes y examenes, de fiestas de cumpleaños, de vacaciones, de cuentos antes de acostarse, de risas, de broncas, de fines de semana en familia, de besos....

Asunta murió el sábado, sedada, atada y asfixiada. Piensa la policia que fueron los padres, los mismos que la abrazaron por primera vez con nueve meses en un orfanato de China despues de quien sabe cuantos meses de espera, de desespero y de trámites. 

Matar a un niño es probablemente el crimen más horrible que existe, es matar la inocencia, la posibilidad de futuro. Matar a un hijo es un crimen inconcebible, incluso cuando es fruto de una momento de enajenación, de desesperación, de descuido, de un instante de locura al que puede seguir una eternidad de desconsuelo y arrepentimiento. Cuando es parte de un plan meditado y calculado escapa completamente de mi capacidad de comprensión.

¿Es más o menos grave el crimen cuando se trata de un hijo adoptado?. Por supuesto que no. Un hijo es el que crías y no el que pares, hay lazos de amor que van mucho más allá de los rasgos y la sangre. Un hijo adoptado es siempre un hijo soñado, esperado, deseado, amado en la distancia mucho antes de su llegada. Un hijo adoptado es un hijo, sin etiquetas ni calificativos y tan horrible e infame es el crimen de José Bretón como el de los padres de Asunta, si finalmente se confirma su autoría. Matar a un hijo es asesinarnos a nosotros mismos porque es imposible que uno pueda vivir con esa culpa.

Pero los padres adoptivos tenemos una responsabilidad añadida, con los miles de niños que dejamos atrás en los orfanatos esperando una oportunidad, una familia, un futuro más brillante, con los miles de personas que van un paso por detrás de nosostros en el largo y tortuoso camino de la adopción, con los que aún están tirando del hilo rojo que les une a sus hijos del corazón, con los que siguen soñando, esperando, imaginando ese hijo desado que no llega nunca, que cada vez vez parece más lejano. Tenemos la responsabilidad añadida de presentar los informes de seguimiento, de responder a las peticiones de información de las administraciones, de cumplir con los compromisos adquiridos para garantizar que los procesos sigan abiertos, que los paises que entregan a sus niños con la esperanza de un futuro mejor confíen en la capacidad de las familias adoptantes para hacer lo mejor para sus hijos. Tenemos la responsabilidad de cumplir con lo prometido a las autoridades y a nuestros hijos.  Porque nuestros actos tienen siempre, justa o injustamente, un efecto sobre los que vienen detrás. 

Pequeña Asunta, espero que no fuera la cara de tus padres convertidos en tus verdugos lo último que viste antes de morir. Descansa en paz.











martes, septiembre 24

PELIGROS

Yo creo que algo estamos haciendo mal y vamos a tener que revisar nuestro comportamiento delante de los niños. Ayer, despues de un laaaargo día en la oficina encontré un ratito antes de la cena para jugar con mi hija, quería jugar a mamás y papás, asi que montó toda una casa en su cuarto, con cocina, salon, telefono y todos los detalles y decidimos que yo sería la hija y ella la mamá. Me pareció una oportunidad idónea para enseñarle lo duro que es a veces ser mamá y como los niños pueden sacarte de tus casillas sin casi intentarlo, quería que viera que cuando se pone a llorar sin motivo o desobedece, no es agradable y ver como reaccionaba. En fin, trabajar un poco el role play, la empatía y la resolución de problemas.  

Y en eso estábamos cuando entrí mi hijo mayor, que acababa de terminar sus deberes. Quiso unirse al juego y hacer él de papá. 

- Voy a hacer la cena - dijo mi niño, muy en su papel
- Muy bien. Red or white, dear? - contestó mi hijo interpretando a su padre
- Viña Esmeralda, cariño
-  Y ahora hija, a cenar y a la cama que vamos a ver "Anatomia de Grey" en Divinity

Lo peor es que esto es real como la vida misma....

No recuerdo yo estos dialogos en mis juegos de mamás y papás, y eso que mis padres tambien se bebían alguna copa de vino.... Aunque si recuerdo usar todo tipo de lapices, palitos y cigarrillos de chocolate para hacer que fumaba como hacían mis padres y casi todos sus amigos entonces....

Esto es como cuando vamos a Carrefour y oigo a mi hijo gritarme de pasillo a pasillo

- Mami, ¿¿¿que te cojo: Viñas del Vero o Protos?????.

Asi que no estoy segura de si estamos siendo un buen ejemplo, igual lo tenemos que revisar. No se si llevármelos a la vendimia para darles el toque cultural o apuntarme a Alcohólicos Anonimos......

miércoles, agosto 7

HASTA EL CIELO Y DE VUELTA


Mi querida princesa, mi hija del alma, después de Alex dudaba de si me cabría más amor en el corazón, y de pronto llegaste tú, niña preciosa, pequeño tesoro, y nos revolucionaste el alma, con tus ojos divinos, con tu carita de manzana, con tu genio kazajo y con tu risa de agua, nos encendiste nuevos luceros en el alma, nuestros corazones se hicieron más grandes para albergar todo el amor que nos brindabas, toda la ternura que nos explotaba por dentro al tenerte en los brazos, mi “enajita” pequeña.
 
Y mi corazón sigue creciendo cada día, con cada risa, con cada enfado, con cada abrazo, con cada grito, con cada beso,  con cada palabra, con cada año.

Te quiero hasta el cielo y de vuelta, hasta el infinito y más allá, mi vida, con un amor que no entiende de rasgos, de fronteras ni de tiempo.

Feliz cumpleaños, hija, te deseamos un año lleno de magia, de arte, de sorpresas (todas buenas), de amigos, de risas.... 

Crece despacito, mi amor, no te hagas mayor de golpe, quedate pequeña un poco mas, para que sigas cabiendo en mis brazos, para que podamos seguir dándote refugio, crece a poquitos, mi vida, no te me hagas mayor de pronto, que tu infancia nos llena la vida de alegria. 

viernes, julio 26

E.T.

Hay un ser extraño en la casa, una presencia, no sabemos de donde ha salido, ni cuanto tiempo se quedará entre nosotros, aún estamos evaluando su nivel de peligrosidad, hacemos pequeños reconocimientos, midiendo bien las distancias, evitando el enfrentamiento directo, apartando a los pequeños del peligro siempre que podemos. 

Este ser tiene las piernas largas, desproporcionadamente largas para su cuerpo, crece un poco más cada día y le está creciendo pelo por todas partes, come cantidades ingentes de comida y le ha cogido afición a la Coca-Cola, sus ojos son brillantes y despiertos, lo ven todo y todo lo controlan y tiene un oído extremadamente desarrollado, capaz de captar hasta  el más leve susurro, sobre todo, aquello que no quieres que oiga, pero, a la vez, su sentido del oido es selectivo y parece que en numerosas ocasiones es incapaz de captar nuestra frecuencia  o de entender lo que decimos. Su voz cambia de tono sin aviso, a veces es grave y sonora y otras sube a niveles de agudos que podrían destruir las fabricas de cristal de Bohemia, es evidente que es incapaz de regular su propio volumen aunque eso delate su presencia. A veces, desaparece por completo, oculto en su guarida, pero sabemos que está ahí.

Su temperamento tambien es cambiante, a veces se deja acariciar sin problema, puede ser tieno y juguetón, otras te asalta por sorpresa y no puedes evitar que te coma a besos, de vez en cuando ataca cuando menos te lo esperas, sacando las uñas y profiriendo rugidos aterradores que te dejan clavado en el suelo o emite ruidosos gemidos ante cualquier contratiempo. Si le hablas despacio, se deja acariciar y te hace sentir una falsa sensación de seguridad, hasta que llega el siguiente ataque, hasta que le ves alejarse marcando claramente su territorio, intentando demostrar quien manda aqui. 

A veces, le espío mientras duerme, contemplo su respiración relajada, sus manos largas, su cuerpo desgarbado de cachorro, su cara radiante, parece tan pacífico, tan tierno, tan mío..... Y otras me pregunto quien es este ser extraño, con este comportamiento errático, que se me escapa entre las manos un poco más cada día,  hasta que decida que esta guarida se le ha quedado pequeña y quiera probar esas alas que le están creciendo día a día.

¿Quien es este ser cuya estrategia se basa en confundirnos,  en agotarnos, en ponernos a prueba, en querernos con pasión para luego castigarnos con su irónica indiferencia...?

Estoy tan confundida con este ser que se nos ha colado en casa que lo he estado investigando en internet... Creo que ya se lo que es, todas las señales coinciden.... Preparémonos, ¡¡¡¡ estamos claramente ante un preadolescente !!!!!!!

domingo, julio 21

VEJEZ

Queridos hijos, por favor y mientras lo podáis evitar, cuando me haga mayor, no me llevéis a un aparcadero de almas, a una guarderia de viejos, no me convirtáis en una cita de sábado, en una obligación y un esfuerzo,  no dejéis que me cuiden extraños, por muy amables que sean, que te hablan como si fueras un niño de 4 años, que te anulan la voluntad y te vigilan hasta los sueños,  no permitáis que de besos a una muñeca como una niña cuajada de arrugas, que grite al aire desde una silla con ancla al pasado, que pase las horas muertas mirando hacia al ascensor esperando una visita que rompa la rutina de los zumos, el cambio de pañales, la medicina y el sueño.

Si un día se me empiezan a olvidar las cosas no me dejéis en una habitación pequeña con post it pegados en fotos y objetos, no me habléis alto para explicarme las cosas y susurréis al hablar de mi entre vosotros, no dejéis que me pierda en una maraña de caras y de recuerdos, si véis que me marcho al pasado y no vuelvo, atadme con hilo de caña, sujetadme con fuerza del pelo, buscadme entre las esquinas de mi patio de colegio, en mis recuerdos de niña, bajo las caracolas de mi playa de pequeña, buscadme bien, estaré escondida en los brazos de mis abuelos, no dejéis nunca que confunda vuestras caras, que olvide vuestros besos, que vuestra luz, la única que ilumina el mundo, se apague en el fondo de mi cerebro.

Se que quizá algún día no os quede más remedio y confío en que sabréis decidir lo mejor, pero si podemos elegir,  cuando nos volvamos viejos, plantadnos junto al laurel del jardín, mirando hacia las estrellas, regadnos con algún beso, abonadnos con cientos de abrazos y con el cariño de algún nieto, dejad que nos cojamos las manos, mantenednos cerca, dejadnos ser parte aún de vuestras vidas. Prometemos quejarnos poco.  Cuando se cambien las tornas, recordad los miles de noches que pasamos abrazados, los miles de pañales cambiados, las noches de fiebre que pasamos en vela, las risas cómplices, las vacaciones, lo que consuela un abrazo despues de una caída y una mano tendida cuando tienes miedo de algo, recordad que os hemos querido más de lo imaginable, que sois todo lo que tenemos en la vida.

Ojalá esa vejez infame que te convierte de nuevo en un niño grotesco tarde mucho en llegar, ojalá veamos crecer a vuestros hijos, ojalá la enfermedad nos perdone, ojalá podamos elegir, vosotros y nosotros, nuestro destino, ojalá nunca tengamos que decidir hacer lo único que uno puede hacer sabiendo que es lo que nunca debería haber hecho. 

Y si algún día tenéis que hacerlo, si no os queda otro remedio, si no podéis cuidarme en casa, si no se puede hacer nada más, prometo que os querré igual, que os lo perdonaré todo, se que me cuidarán bien, y allí me iré a depender de la amabilidad de los extraños,  pero con el poco aliento y sentido que me quede espero poder escapar de noche como una vieja india Navaja a morir entre los árboles sin hacer un ruido y sin molestar a nadie.